Tierras del Lince

Tierras del Lince

jueves, 19 de febrero de 2015

Restaurante La Casa Torcida en Saldaña, Palencia.




Restaurante La Casa Torcida
Dirección: Plaza del Marqués del la Valdavia 9, Saldaña (Palencia).
Teléfono: 979 892 040.



Foto extraída de la web del establecimiento.


Puntuación: bandera.
Recomendación: haz turismo laboral.
Precio: no se puede dar más por menos.
Carta de vinos: pasamos de moderneo enológico y pedimos una frasca de la zona.

Comentario
No está nada mal esto de trabajar en Saldaña. Entre entrevista y entrevista para el estudio que estamos realizando nos ha dado tiempo a hacer un poco de turismo. Da gusto recorrer sus plazas, apreciar los palacios castellanos y disfrutar de la variada oferta de comercio tradicional que hay en los bajos de las casas.

La guinda de todo esto es la Villa de La Olmeda. No en vano, es uno de los yacimientos arqueológicos romanos de mayor importancia en la península. Se trata de una imponente mansión del Bajo Imperio (s. IV d.C.) de la que sobresale la variada y ornamentada pavimentación de los mosaicos.

Como base de partida ya os recomendamos el Hostal La Tabla en otra entrada de Badlands.  Un buen lugar para conocer los encantos de la comarca de Páramos y Valles Palentinos, que tiene mucho que ofrecer.

Después de tanto ajetreo (viaje, reuniones y turismo) es normal que a uno se le abra el apetito. Y, llegados a este punto, La Casa Torcida es una elección segura. De entrada, el comedor es una estancia que teletransporta al comensal a épocas pasadas. Aunque lo bueno comienza al leer la carta, acto seguido se empieza a salivar y a continuación los platos llegan a la mesa. Y es que la cocina de este restaurante es de nivelaco. A las lentejas no se les puede poner ni un pero y la empanada de bacalao que hace la casa destaca por la suavidad y los matices de los sabores. De colofón, los que seáis golosos, debéis pedir sí o sí la mouse de mango. Destacar la atención del personal, de gran amabilidad y eficacia, que cuando vas con prisa se agradece.

Para finalizar la jornada de trabajo, es recomendable acercarse a las orillas ajardinadas del Río Carrión y echar una siesta reponedora a la sombra de la frondosa vegetación.


 
 Foto extraída de la web del establecimiento.

jueves, 12 de febrero de 2015

CHAVS. La demonización de la clase obrera.



Título: CHAVS. La demonización de la clase obrera.
Autor: Owen Jones.
Editorial: Capitán Swing.


























Puntuación: autoayuda para economistas despistados.
Forma de lectura: con "London Calling" de música de fondo.

Comentario
Escribió Bertolt Brecht "qué tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio". Algo así debió pensar Owen Jones, jovencísimo escritor azote de los tories británicos, cuándo se puso manos a la obra con el ensayo que nos ocupa y que ha alcanzado una importante repercusión internacional.

¿Qué es un chav? Pues lo que en términos patrios entenderíamos como un cani o un quinqui, para que os hagáis una idea. Jones expone como se caricaturiza a la clase trabajadora blanca bajo el estereotipo de chavs y lo enmarca en una larga estrategia para eliminar su espacio y su discurso político. Estrategia que inicia Margaret Thatcher y a la que sumaría el "nuevo laborismo" de Tony Blair.

La demonización de la clase trabajadora está extendida entre los principales medios de comunicación y buena parte de las élites dirigentes del país. Jones expone numerosos casos y argumentos en este sentido, llegando a ser tedioso por sus referencias a personajes populares que nosotros desconocemos, pero que vendrían a integrar lo que es nuestro TDT Party. La negación de la realidad, incluidas las estadísticas oficiales, no es inocente. En su opinión favorece la lucha de clases que sí mantienen los conservadores británicos.

Sin embargo, la realidad sociológica es persistente y demuestra que el país sigue construido bajo una política de clases que se quiere ocultar mediante la caricaturización de una mayoría social. Si bien a la obra le falta peso teórico, el propio Jones se excusa en su carácter divulgativo, fin que parece haber cumplido a la perfección y que lo relaciona con otros ensayistas británicos como Guy Standing, al que ya hemos dedicado una entrada en Badlands.

Ciertamente, no aporta grandes hallazgos teóricos pero en muchos tramos es realmente ameno y nos sirve para conocer mejor la historia reciente del país. Alerta además sobre la utilización del odio de clases como peligrosa arma política.

Pero bueno, nosotros siempre hemos sido muy de The Clash.